By Nimrood Haikudeck

Desde que nacemos contamos con características que no podemos cambiar, como lo son nuestro color de cabello, piel, ojos, tendencias a engordar o a padecer una cierta enfermedad entre otros rasgos genéticamente predeterminados, pueden ser cosas que nos gusten o que no nos terminan de convencer, pero por otro lado existen todos los factores externos que a lo largo de nuestra vida forman parte importante de nuestro carácter y la forma en como nos comportamos, factores sobre los cuales tenemos mayor capacidad de influir, como los lugares que frecuentas, donde te informas y sobretodo de que gente te rodeas.

Seguramente alguna vez en nuestra vida hemos escuchado el dicho popular “el que con lobos anda a aullar se enseña” por lo general se usa cuando le quieres decir a alguien que se está juntando con amistades que no le convienen mucho, esto también sucede cuando estas emprendiendo. Es de vital importancia cuidar el tipo de personas que te rodean durante tu etapa como emprendedor, pues muchas veces esto puedes ser un factor importante ya que estas personas se pueden convertir en anclas o motores a la hora de lanzar tu idea.

Si te encuentras emprendiendo seguramente te habrás topado con personas que han criticado lo que haces o dicen que no duraras mucho en ese negocio,  y si aún no comienzas te lo adelanto: te los vas a encontrar. Aquí es donde comienzan a tomar importancia las personas que te rodean porque simplemente las podemos dividir en dos tipos:

-Aquellos que critican, que ponen trabas, que te desalientan y que hacen todo lo que está en su poder por hacerte creer que no lo vas a lograr.

-Las personas que te apoyan y aportan ya sea de forma emocional, económica, aportando a tu proyecto con conocimiento, etc. Es decir estas personas que de verdad te agregan como persona.

La psicología ha demostrado que nos convertimos en las personas con las que nos relacionamos, de ahí otro dicho conocido “somos el resultado del promedio de personas con las que nos juntamos” y es por esto que vemos que las personas que disfrutan de cierto tipo de música o deporte se atraen, pues lo mismo sucede con los negocios los ganadores se llevan con los ganadores. Es por eso que cada decisión que tomas como hacer un viaje, tener una cita, emprender un negocio u otras cosas debes saber elegir muy bien “con quien quieres hacerlo”.

De aquí la importancia de relacionarte con personas que se encuentren en el siguiente nivel, si quieres ser millonario pues busca personas que ya se encuentran en esa etapa, seguramente puedes aprender mucho de su vida y decisiones. Esta es la base de por que existen clubs exclusivos de billonarios donde muchos de los que son solamente millonarios, quieren acceder para aprender el cómo llegar a ese nivel y asociarse con ellos.

El secreto está en congeniar con personas que se encuentran en el nivel de conciencia al que quieres llegar, si quieres ser el mejor pues debes juntarte con los mejores, con aquellos que ya están destacando. No por esto quiero decir que vayas justo ahora a terminar relaciones con tus amigos y seres queridos de toda la vida y los cambies por otros, lo que debes hacer es clasificar y dar lugar a cada tipo de personas con quienes te relacionas y darles la importancia que merecen en el campo en el que las clasifiques, por ejemplo si tienes a tus amigos con los que siempre te vas de fiesta los fines de semana tómalos como eso como personas con quienes la puedes pasar bien, no como expertos en dar consejos de negocios, por que donde te digan que deberías cerrar porque fue un mes malo en el negocio y les crees, probablemente después te puedes arrepentir.

Entonces debes buscar ampliar tu círculo social rodeándote de personas que te aporten y que no sean un ancla para tu avance, que saquen todo tu potencial y que reten tus capacidades. Ese es el círculo social que te sirve para alcanzar tu objetivo, las personas que en lugar de decir que es imposible te dicen cómo puedes tomar acciones que te acerquen a convertirlo en realidad.

De aquí la comparación con el título del artículo,  cuando una tormenta se aproxima los halcones aterrizan para refugiarse y ocultarse volviéndolos vulnerables; en cambio las águilas deciden esforzarse por volar más alto que la tormenta y sobrepasarla permitiéndoles no detenerse y llegar a su destino en tiempo. Si un águila toda la vida se hubiera juntado con los halcones probablemente actuaría de la misma forma que ellos, ya que desconocería su capacidad de volar más alto que la tormenta desperdiciando mucho de su potencial.

Como dijo alguna vez Albert Einstein: la conciencia es contagiosa, así que comiencen a contagiarse de las personas que los hagan más grandes de lo que ya son.

Imagen por: NimrodCooper

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